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La Guía del Perro

Colapso traqueal en perros: signos, causas y tratamiento

pelo de perro

El colapso transversal es una causa común de obstrucción de las vías respiratorias en los perros. La tráquea, o «tráquea», es un tubo compuesto por anillos robustos de cartílago a través del cual se transporta aire hacia y desde los pulmones. A veces, sin embargo, los anillos traqueales comienzan a colapsar, y a medida que el aire se exprime a través, se produce una tos de bocina característica.

Se desconoce por qué se produce un colapso traqueal, aunque se sospecha una anomalía congénita, en la que el cartílago de los anillos traqueales es menos celular y, por lo tanto, más débil de lo normal.

¿Cuáles son los signos del colapso traqueal?

En adición a una tos de bocina, otros signos que se pueden ver incluyen intolerancia al ejercicio, respiración laboriosa y un tinte azulado a las encías. La tos y otros signos pueden ser provocados por la excitación, comer, beber, irritantes traqueales (humo o polvo), obesidad, ejercicio y clima cálido y húmedo.

¿Qué razas/edades son propensas al colapso traqueal?

La condición, que es genética, afecta principalmente a las razas de juguetes de ambos sexos, con Yorkies con mucho los más afectados. La tráquea colapsante puede manifestarse a cualquier edad, aunque la edad promedio cuando comienzan a aparecer signos clínicos es de seis a siete años.

¿Cómo se diagnostica el colapso traqueal?

Una tos de bocina en un perro de raza juguetena es altamente sugerente de contraer la tráquea, pero un diagnóstico definitivo puede requerir pruebas adicionales. Las radiografías pueden revelar una tráquea obviamente colapsada, aunque no siempre. La fluoroscopia, que permite la visualización de la tráquea a medida que el perro inhala y exhala, puede ser necesaria para confirmar el diagnóstico. La fluoroscopia solo está disponible en universidades y centros de referencia.

¿Cómo se trata el colapso traqueal?

La mayoría de los casos de colapso traqueal se tratan con supresores de la tos, broncodilatadores, corticoesteroides (para controlar la inflamación) y/o antibióticos. En pacientes obesos, la pérdida de peso ayuda a disminuir el esfuerzo respiratorio. Aunque el tratamiento no es curativo, un estudio publicado en 1994 demostró que el 71 por ciento de los perros tratados médicamente mostraron una buena respuesta a largo plazo.

Si el manejo médico no produce respuesta en dos semanas, o si los signos graves comprometen la funcionalidad de la mascota, se recomienda la cirugía. Se han descrito varias técnicas quirúrgicas, pero la aplicación de anillos de polipropileno protésico al exterior de la tráquea es el tratamiento actual de elección, con una tasa de éxito general reportada en el rango de 75 a 85 por ciento. En general, el resultado de la cirugía es más pobre para los perros mayores de seis años. Es una cirugía complicada y especializada que es mejor realizada por un cirujano experto, por lo general en un centro de referencia.

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